martes, 29 de abril de 2014

Tinc un sentiment

Llevo mucho tiempo queriendo escribir esto, y seguramente, el resultado final no sea el que tenía pensado en un principio, pero poco me importa, ya que voy a escribir (por más cursi que suene) desde el corazón.

Hablaré de un sentimiento. Un sentimiento qué no es más que otro sentimiento, pero es uno que nos afecta a un tipo concreto de personas. Claro está que yo no represento a ningún colectivo. Lo mismo lo que relataré sólo me ocurre a mi.O puede que le pase a miles de personas más, poco me importa. Porque los sentimientos tendrían que ser para uno mismo. Compartir es vivir, pero yo siempre he sido muy mío.

Antes que nada quiero decir que yo soy charnego. Tengo sangre andaluza, murciana y catalana. Soy catalán porque he nacido y vivido toda mi vida en Catalunya y catalán me siento. Lo considero bastante simple y no veo que tuviera que ser diferente de lo mismo que les pase a la gente de regiones diferentes a la mía. ¿Cual es la gran suerte que tenemos aquí? (igual que en un par de comunidades más) Que tenemos una lengua própia. Una lengua. Ni mejor, ni peor, ni igual que las otras. Es una cosa nuestra. Y por nuestra no me refiero a algo selectivo y egoísta si no a algo que nos caracteriza y nos hace especiales. Igual que a otros les hace especiales otras particularidades.

Tengo que decir que soy castellano-parlante, que mi lengua materna y familiar es el castellano y que eso no me hace menos catalán ni peor persona, como algunos sectores más radicales puedan creer. Me paso esas opiniones por la raja del coño que no tengo. Pese a que mi lengua no sea el català, el vínculo que tengo con ésta es muy fuerte e incluso a veces me sorprendo de ello.

Pese a que mi entorno social era y es mayoritariamente castellano-parlante, la educación la he recibido en català. Cosa que veo totalmente normal y carente de crear traumas a nadie. La educación es la base de todo. TO-DO. Pero a parte de estar el català presente en mi escolarización lo estuvo también en la TV, es ahí dónde supongo, que caló más hondo.

El Club Super 3 debería considerarse una obra maestra para acercar el català a varias generaciones. Me he criado viendo Bola de Drac, Dr. Slump, Ranma 1/2 y muchas series más. Y lo he hecho en catalán. Y mientras otras cadenas no ofrecían programación infantil/juvenil decente, aquí si la teníamos y en nuestro idioma. El idioma de una región. Ni mejor, ni peor que los otros, pero nuestro. Una persona que  ha visto Dragon Ball en castellano no es consciente de lo que se ha perdido. Básicamente porque el doblaje en castellano es pésimo comparado con el catalán o incluso comparado con un tumor en el páncreas. Y con esto unas cuantas series más. Con esto no digo que siempre sea así. Influye mucho el idioma con el que hayas visto una serie por primera vez. Sailor Moon la vi en castellano y al volverla a ver en catalán no era lo mismo, pero se podía ver. No hablaré más del fenómeno Bola de Drac que vivimos aquí porque no pretendo hacer un post de ello, pero si que diré que gracias a eso también empecé a leer los mangas de la serie en catalán. Y en las tiendas vendían los mangas en ambos idiomas. La magia de la diversidad y del marketing.



De más grande ocurría lo mismo con el Canal 33. Series más adultas como Evangelion y otras eran emitidas en català y con la llegada del programa 3XL.NET la cosa se disparó. Estoy seguro que si no fuera por la televisión pública catalana, un servidor no sería ni la mitad de otaku de lo que es, e igual que yo, una generación entera. ¿Dónde si no podría haber visto Utena (la cual sólo se emitió entera en catalán y de la que sólo 12 episodios fueron doblados al castellano), Detectiu Conan,  Escaflowne, Quedes Detingut!, Cardcaptor Sakura? Cierto es que Antena3 nos hacía madrugar para ver Sailor Moon y madrugaba aun más Para ver Kenshin en el Canal+. Pero La televisión catalana nos daba más tregua, aunque muchas series las dieran bien temprano.

Todo esto va haciendo "xup-xup" y un día sin darte cuenta te extrañas al oír una serie en el idioma que no es el tuyo, y repito, soy castellano-parlante. En ese momento piensas: Menuda mierda de doblaje!
En algunos casos es así, en otros es sólo cuestión de que la has visto en catalán y estás ya acostumbrado.

El tiempo sigue pasando y entonces salen los DVD y con ello las varias pistas de audio. Tengo que decir que soy muy pijotero con ello y si alguna película (porque no sólo de series se transmite el catalán y un servidor) ha estado doblada al catalán y no incluye el audio, no la compro. Pero eso ya es manía mía (y espero que el de más gente también). Me gusta oír el catalán, igual que me gustan oír otros idiomas, pero con el mío es especial. Pese a que en mi entorno laboral todo lo hago en catalán, y creo que tiene que ser así, agradezco tener esa "necesidad" de que el català esté presente en lo audiovisual y en los manga también. Está claro que si aquí nos llegan las cosas traducidas al catalán es porque hay un público importante que lo pide y a mi me parece perfecto que editoriales y distribuidoras editen productos de calidad en català. Sin ir más lejos, TV3 cede los derechos de doblaje de las películas que se han proyectado en el cine o TV, incluyendo a las series también. No puedo hablar de las demás comunidades autónomas dónde tengan su propia lengua, pero me encantaría que fuera así también. Así que me parece genial que dentro del territorio nacional pueda comprar una película o serie en mi lengua. Igual que lo pueda hacer otro que tenga ganas de aprender o tener la curiosidad de como es el idioma de sus vecinos de al lado.



Creo que estoy hablando de demasiadas cosas "físicas" y poco de sentimiento. Pero es bastante difícil. Supongo que es un poco como la fe. Es algo que tienes que vivir para poderlo entender.

Últimamente he tenido varios "ataques de sentimentalismo" ya sea escuchando canciones en catalán del grupo Pastora, Beth o la reciente versión del "boig per tu" de Shakira.  Puede que sea una chorrada o puede que no lo sea cuando sientes como una sensación acogedora, como si estuvieras sano y salvo e incluso te pueden dar ganas de llorar. Seguramente exagere, pero no debo olvidar que tengo sangre andaluza.



Puede que todo sea fruto del marketing o puede que sean las miles de banderas que cuelgan de los balcones desde hace un tiempo a aquí. El caso es que existe un sentimiento que va ligado fuertemente con una lengua. Una lengua a la que nadie le tendría que asustar, todo lo contrario. Que la gente venga y la aprenda sin olvidar la suya propia. Se trata de integrar, no de excluir ni marginar. Y de esto puedo hablar en primera persona, ya que he sufrido en mis carnes morenas varios actos de intolerancia hacia mi por hablar castellano. Son casos aislados y tenemos que recordar que gente gilipollas hay en todos sitios y en todos los idiomas.

Los sentimientos no dejan más que ser eso, sentimientos. No todo el mundo puede comprender el de los demás aunque estén sintiendo lo mismo en ese momento.

Sólo espero que esta entrada auto reflexiva haya podido servir a alguien que no entienda lo que algunos podemos llegar a sentir. Y repito, hablo de un sentimiento y de un cariño hacia algo que no se puede tocar, ni ver. Sólo se puede vivir.

Salut!

miércoles, 16 de abril de 2014

Yonki

Soy un Yonki.
Soy un yonki de todas cosas que no me dices.
Un yonki de las cosas que no he vivido.
Un Yonki de los recuerdos que me gustaría tener.

No hay metadona para este mono que tengo.
Mono de poder salir de dónde quiera que esté atrapado.
Mono de revolcarme en mi propia mierda.
No hay metadona para que se me pase este cuelgue.

No existe diferencia entre un yonki de un parque y yo.
No existe diferencia entre nosotros.
Ambos dependemos de algo que nos daña.
El dolor nos calma del dolor.
Sentimos más pena que dolor y la pena trae más dolor.
Dolor que se cura con dolor.

No hay metadona para el yonki.
No hay metadona para mi.
Los días pasan y cada vez estamos más consumidos.
Consumidos por el dolor que nos creamos y que nos cura.

Pero no hay metadona que nos haga desengancharnos.
Igual que tampoco nos queda voluntad para querer hacerlo.
Cómo hojas que caen al río y van a la deriva.
Eso es lo que somos, cuerpos inertes que se dejan llevar.

Porque cuando te vuelves yonki dejas de decidir.
Dejas de hacer cualquier otra cosa que no sea dejarte llevar,
Dejarte llevar por algo que se te ha ido de las manos.

Lo peor de todo, es lo peor de todo esto.
Lo peor es que no hay a quién culpar.
Y en estos casos se intenta culpar al que está más cerca.
Y no hay nadie más cerca que uno mismo.
Por más lejos que te hayas alejado de ti.