lunes, 21 de julio de 2014

Sexo hidrogenado

Supongo que todos hemos oído hablar de las grasas hidrogenadas, si no es así, es tan sencillo como consultar la wikipedia y saber la mierda que nos metemos al cuerpo. Cada producto de bollería industrial, normalmente, lleva esas grasas llenas de calorías vacías y malas para el cuerpo. Por una vez que te comas un bollycao no te pasará nada, ni por 4 donuts que te zampes tampoco, pero en exceso o un consumo regular te acaba pasando factura.

Pero igual que existen alimentos hidrogenados, existen relaciones hidrogenadas. Y cuando digo relaciones, me refiero a sexo.

Un acto sexual consentido no tendría que suponer nada malo ni tener consecuencias negativas en nuestro organismo. Pero en el caso del sexo hidrogenado es diferente. El sexo hidrogenado es aquel que realizas como un acto "vacío". Vacío de sentimiento, y con eso no me quiero referir a que haya amor o algún tipo de relación afectiva con la otra persona. Hablo de un vacío mucho más grande, de cuando el sexo pasa a ser un acto carente de alma y se convierte en una acción.

El sexo hidrogenado es aquel que practicas con alguien random y que tiene repercusión cero en tu vida. tan poca repercusión que después del propio acto en si notas el vacío del que hablaba antes.

Existe el buen sexo, el mal sexo, el sexo sin más y el sexo hidrogenado. La diferencia entre el hidrogenado y el resto es que no se distingue a simple vista como los otros. Igual que cuando ves un donut no te parece un hervidero de mierda con esa fina capa de azúcar y su textura esponjosa. Lo mismo pasa con el sexo. Al principio y en el momento parece bueno. Pero una vez que finalizas, o puede que un rato después, te das cuenta de que podrías haber prescindido de ello ya que sigues con ganas de mas. Y no es porque seas una máquina sexual que todo es poco. No. Lo que pasa es igual que como cuando comes alimentos llenos de calorías vacías: en un principio estás lleno, pero al poco rato sigues teniendo más hambre y te preguntas como puede ser. Pues es, y no es nada bueno.

El inconveniente de tener demasiado sexo hidrogenado es que te acaba pasando factura. Las arterias no se te taponan ni tampoco tienes riesgo de tener un infarto. Sin embargo si que puede distorsionar tu visión a la hora de reconocer (o más bien, de buscar) el buen sexo. El que hace que te sientas vivo y que cuando tienes un orgasmo notas como conectas con el universo y no importa nada más. En el camino reside clave de la intensidad con la que tendremos ese escalofrío que recorre todo nuestro tiempo. En ese momento lo último que necesita nadie es que le lancen un par de servilletas para que se limpie la corrida mientras aun tiene espasmos. Eso, amigas, esa falta de cortesía y caballerosidad es una de los tantos indicios para reconocer el sexo hidrogenado.

Y en el sexo como en la nutrición: Hay que potenciar más lo bueno, que normalmente requiere un mayor esfuerzo, que no lo rápido, inmediato y de calidad de mierda. Porque quién juega con mierda con moscas amanece.