domingo, 4 de noviembre de 2012

Sweet Nothing

No nos quieren como queremos (ni como no queremos tampoco) eso es un hecho.
Visto lo visto, sabemos que el amor no trae nada bueno a largo plazo. Es algo que no nos preocupa porque no tenemos futuro. Tenemos donde caernos muertas pero no sabemos que haremos con nuestras vidas ni sabemos como podremos pagar las facturas dentro de unos meses.

Eso no nos importaría si tuviéramos amor, pero no , no lo tenemos. Así que si que nos preocupa no saber que hacer, que rumbo tomar o cual es la manera más espectacular para acabar con nuestras vidas y llevarnos por delante a unos cuantos hijos de puta.

Y eso nos pasa por no tener fe. Y por creer en que las personas son justas y honestas cuando lo que son  en realidad son seres imbéciles y egoístas.

Podríamos marcharnos e intentar ser felices, pero llevamos la mierda pegada a nosotros. O puede que incluso nosotros nos seamos la mierda que se ha pegado a un cuerpo y a una mente. Pueden ser muchas cosas, todas malas supongo.

Es por eso que la mejor solución es no aprender nada más, hundir a los demás para vernos más arriba nosotras, reír cuando los demás lloran y llorar... llorar nunca. Porque con cada lágrima que cae estamos volviéndonos más débiles y vulnerables. Entonces acabaremos como una sombra muerta de frío en una esquina.

La solución es que no hay solución al problema porque el problema lo es todo. Podríamos mirar de cambiar el mundo, pero el mundo no quiere ser cambiado. Salir volando o hacerlo volar todo. La mejor opción no la sabremos nunca porque una vez iniciemos el cambio no llegaremos a ver el resultado.

Mientras tanto sigamos esperando a que nos den abrazos vacíos, polvos sin sentimientos y bizcochos crudos.