domingo, 6 de octubre de 2013

Carne

Carne. Somos carne y cuanto antes lo aceptemos antes dejaremos de sufrir por culpa de pensamientos que van más allá de lo que somos; carne con ropa.

Olvidemos los sentimientos, olvidemos razonar, ilusionarnos, decepcionarnos... limitémonos a ser trozos de carne con funciones secundarias a nuestro verdadero yo. Será todo más fácil y nos limitaremos a cumplir nuestra función por la cual la madre naturaleza nos creó y no nos ha destruido aun. No como a esos engreídos dinosaurios. Somos carne que se alimenta de carne. Pertenecemos a una cadena alimentaria en bucle. Un bucle que no terminará nunca. Carne que come carne y carne que tiene la capacidad de generar más carne.

Aun siendo carne, existen diferentes tipos de ella. Más que tipos, de mejor calidad. La carne joven es la más deseada ya que es más tierna que la que tiene más años. Con el tiempo lo blando se vuelve más duro. Los golpes vuelven la carne más tierna, sin embargo a las personas las vuelve más duras. Cómo los callos que salen en los dedos al escribir mucho, pero eso no importa porque no estamos hablando de personas, hablamos de carne. Aunque la carne joven sea la más deseada hay excepciones, una carne con mucha grasa no suele agradar a las grandes masas. Por suerte para ese tipo existen minorías que la encuentran un manjar. Normalmente es carne que también tiene grasa. Lo que decíamos: circulo vicioso. Eso no quiere decir que la carne sana, joven, saludable se alimente también de la grasienta y viceversa. Esto en el mundo de las personas supondría problemas, pero por suerte, cómo somos carne eso nunca nos ocurrirá.

Carne vieja que se quiere alimentar de carne joven, carne joven que se quiere alimentar del mayor tipo de carne diferente... Existen muchas opciones posibles, pero con un único resultado: alimentarse de carne. Y cómo de un acto de la naturaleza y de ayudar a que la vida siga, comer carne es algo placentero e igual que lo es que se alimenten de nosotros. Una carne de la que no se quiere alimentar nadie es una carne triste. En realidad no lo es, porque es sólo carne. Ella no tiene el deseo de que se nutran de ella, sea el tipo de carne que sea, no tiene más aspiraciones que ser.

La carne también muere y se pude. A veces se pudre y luego muere o muere y luego se pudre. Da igual. Eso pasa porque no se ha alimentado lo suficiente, porque se ha alimentado de una carne en mal estado, porque nadie se ha alimentado de ella... También existen muchas otras razones. Los otros pedazos de carne pueden ayudar a salvar a su semejante pero no lo hacen ya que su función es alimentarse y servir de alimento, no de ayudar. Ayudar gratuitamente ya que cuando la carne es comida está ayudando a la otra carne a que esta siga con vida. El altruismo se lo dejan para las personas. Esas personas que también están hechas de carne, pero que a diferencia de ella, tienen sentimientos.

Sentimientos que aceleran el proceso de envejecimiento más rápido de lo que tenía pensado la naturaleza. Sentimientos que les hacen sentir mejor y también peor. Dicen que los sentimientos  y pensamientos hacen distinto al ser humano del resto de fauna viviente. Pero es mentira, ellos prefieren pensar que son más auténticos así. Por suerte, la carne sabemos lo que somos. Bien, seguramente no lo sepamos porque no tenemos la capacidad de pensar, pero tampoco nos hace falta. Sólo somos carne.