domingo, 7 de septiembre de 2014

Gravity

Gravedad, la puta gravedad.

Relatividad, la puta relatividad.



Tanto la una como la otra nos pueden hacer inmensamente felices o todo lo contrario. Ambas se complementan igual que pueden ir por libre, lo jodido es cuando las dos se ponen en el pico más alto. Jodida habemus. Problemas que para otros no son graves, para nosotros son el peor de los males. Es ahí cuando viene la relatividad y puede llegar a regular la situación, o a empeorarla si tenemos el día peleón.

Días mirando al vacío pueden convertirse en días normales cuando abrimos la válvula de la gravedad y dejamos que salga la innecesaria. Igual que si vemos lo mismo que nos pasa en otros y, desde una perspectiva exterior, nos damos cuenta de que no es para tanto.

El ansiado equilibrio o filtro para saber con que intensidad nos tenemos que tomar no es fácil de reconocer. Difícil, sí, pero no imposible. El problema de la gravedad es que nos deja anclados en el suelo, sin dar tregua a realizar ni un leve salto para agarrarnos a alguna rama y salir de esas arenas movedizas que parece que nos vayan a arrastrar al centro de la tierra. Por eso es importante que revisemos siempre que podamos las válvulas de escape porque si no funcionan correctamente, mal vamos.

Me gustaría poder hacer un breve tutorial de como hacer un buen mantenimiento de ellas, pero no tengo los conocimientos necesarios. Ojalá. De momento lo que intento es intentar estar en gravedad 0 en todo lo que puedo. Lo intento y no lo consigo, de momento. Hay cosas que pesan demasiado, yo el primero, que parece que haya convertido el #GordisWay en mi estilo de vida. Cosas que no tienen que ser materiales. Ya lo dice Shakira en NO: "Pesa más la rabia que el cemento" La densidad de algunas cosas pesan más que cualquier bloque de cemento, y que Mariah. Pero bueno, nadie dijo que nada fuera fácil. Y deshacerse de un mochila llena de mierda aun menos. Lo dicho: difícil, no imposible.