domingo, 21 de agosto de 2011

El síndrome Linda Perry

La compositora de "Nasty Ghetto" de Sugababes hizo hace poco estas declaraciones:

Ella dice que hace música para cambiar el mundo, me parece estupendo. Siempre hay gente que aspira alto. El problema viene después.

Pensemos en nosotros mismos/as, recordemos todo lo vivido hasta ahora. ¿Lo hemos hecho con algún motivo en concreto o sólo nos hemos dedicado a vivir? ¿Hay que tener una "misión" en la vida?

Algunas personas, sin quererlo, habrán conseguido ser transcendentales para la humanidad, otras lo querrían y no han conseguido nada. Nosotros hemos cambiado el mundo a nuestra manera, a menor escala. Las personas que nos rodean han podido interactuar con nosotros y nosotros con ellas. Eso ha hecho que nos impregnemos con una parte de esas personas, que tengamos un poco de ellas o que no queramos tener nada de ellas. Hay quien va predicando su ideología, otras no hacen nada y tienen un montón de seguidores a sus espaldas. Estas personas suelen tener un "algo", innato supongo, que hace que nos sintamos atraídos hacia ellos.

No se en que bando estoy yo, puede que esté en ambos. Esto me hace recordar en mi infancia cuando se rifaban por que no estuviera en su equipo para jugar algún partido de fútbol o cualquier deporte. Con el tiempo pasó que algunas personas querían venir conmigo, ninguna de ellas eran las que no me querían en sus equipos. Al pasar más años, sin darme cuenta me había convertido en una mini celebrity allá dónde pasaba: la mayoría me conocían y no tenía mal rollo con casi nadie.

A veces pienso que no se que tengo que tener para que quieran estar a mi lado. Lo que tengo claro es que el deporte no era lo mío y yo me podía sentir peor, con eso y con más cosas. Siempre he querido sentirme uno más, a veces de lugares imposibles o con gente totalmente contraria a mi, y por una cosa o por otra parece que lo he conseguido.

El problema es que ese niño que se quedaba el último para unirse al equipo sigue estando ahí. Más bien, esa asquerosa sensación. Y no me gusta ni pizca. Pese a eso, creo que a mi manera he cambiado un poco el mundo. Ahora lo que toca es cambiarme a mi.

Y para amenizar este tostón, una bonita canción escrita para cambiar el mundo:

1 comentario:

Icies dijo...

Los chicos siempre elegían a los más buenos. Las chicas elegíamos a nuestras amigas. La sensación era asquerosa. Pero no deberías tener ni pizca ahorita. Sí cambias el mundo, porque cambias a personas de tu alrededor.
Y no te preocupes, porque si un día reunimos a tu cole y elegimos un nuevo deporte, como es reggatonear o cualquier tipo de baile, vas a ser la estrellita.