lunes, 26 de enero de 2009

Limpiando

Seguramente desde que estoy independizado, habré limpiado más que en los 23 años que llevaba viviendo con mis progenitores. Cierto es, que cada vez que “ordenaba mi leonera”, me encontraba con dinero, unas veces más y otras más aun*.

La emoción de encontrar dinero siempre es gratificante, pero en ese caso, no es emoción o alegría, es mas bien la sorpresa de re-encontrarse con algo que ni siquiera te acordabas de que lo tenias o lo perdiste.

Ahora es diferente. Aquí no hay sobres con dinero ni monedas sueltas. Tampoco quiero que los haya, ya que eso es síntoma de que el desorden está reinando. Lo único que hay es polvo, pelusa y más polvo. La emoción de ahora no se trata de que todo parezca un hogar decente como me pasaba al ordenar mi cuarto.

Sin quererlo, actualmente estoy en “modo chacha” y persigo las manchas a todas horas, lo intento tener todo bien ordenado, los cojines bien colocados... No se si esto me durará mucho o no, espero que no sea algo enfermizo.

Puede que el motivo de esta “hiperactividad limpiadora” sea fruto de pensar mucho y no llegar a ninguna conclusión. Puede que mi subconsciente trate de mandarme pistas o señales de que lo que tengo que hacer es mantener unas rutinas de orden, para que todo esté más claro y se pueda entender mejor.

Seguramente lo que necesite sea re-ordenar, limpiar y “tirar todo lo que no sirve o está viejo”, y no en sentido literal, sino más mental o espiritual. Pero claro, para eso no existen productos de limpieza para que todo sea más sencillo o ameno. No creo que haya una escoba para barrer recuerdos, o un desengrasante para quitar la mierda que no para de aferrarse cada día más a mi mente o un limpia cristales potente que me deje ver lo que creo qué es un reflejo de mi.

Hasta que no consiga eso, creo que aprovecharé para tener la casa lo más limpia posible, que menos da una piedra.


*El récord está en 183€ en una tarde.

1 comentario:

cesca dijo...

Me vuelves a sorprender gratamente.
Tener las cosas limpias y ordenadas siempre es agradable, ya que cuando llegas a tu casa y todo huele a limpio, y se ve todo en condiciones, es entonces cuando realmente te sientes a gusto en tu hogar, tu mente se relaja y se enorgullece del trabajo realizado...pero, toda recompensa tiene su esfuerzo, no debes flaquear y si adquieres una rutina diaria de quehaceres varios, ya veras como tu independencia te dará muchos momentos de felicidad.
(Tu parte del corazón que late de vez en cuando).