jueves, 31 de mayo de 2012

3 little pigs

He llegado a casa después del trabajo, me he puesto a limpiar. Limpiar es necesario y hace que todo parezca diferente, todo mejora si está limpio. Aunque las manchas en las bambas te hacen recordar todo el camino recorrido, pero es otro tema.

Después de acabar, me he sentado en la butaca y mientras miraba por la ventana como el día se iba escondiendo para darle paso a lo noche, ha sonado en mi iPhone esto:


Puede que la letra o simplemente la voz de Mutya me ha hecho pensar en vosotros. 


Sois dos personas estupendas. Trabajadoras y más cualidades que no diré porque me niego a ponerme más moñardón.  Personas 10 con la autoestima a -10, como mi Karma. No es justo. Con eso no digo que tengamos que dar pena, porque los tres estamos en el mismo saco, sólo que todo sería mejor si nosotros mismos tuviéramos la misma visión que nos tenemos entre nosotros. Ya sea por tener una infancia dura, una situación familiar delicada o whatelse! No estamos mal, pero podríamos (y tendríamos que) estar mejor. Mejor no, bien. Esa es la palabra.




Normalmente contestamos con un "Bien" cuando nos preguntan como estamos, aunque sepamos que eso no es así. No nos queda más remedio, no queremos "escampar" nuestras miserias con toda persona viviente con la que nos cruzamos.

Pese a toda la mierda que nos podamos echar día a día, tenemos suerte. No me refiero a que seamos abono con patas. Tenemos suerte a que gracias a ¿la vida? ¿el destino? ¿Dios? (Dios no, ya os lo digo) que en un punto (decisivo seguramente) se cruzaron nuestros caminos. Como pasa con mucha gente. Nuestro caso puede ser especial. No más especial que el de otros casos, pero importa una mierda, nos afecta lo nuestro.

Pequeños detalles que pueden convertirse en algo importante, cenas o noches de chicas que pueden llegar a parecer aburridas con un partido de fútbol de fondo se convierten en algo importante, con la reflexión necesaria.

Tú te exiges demasiado, que no está mal serlo (algo tendría que aprender yo) pero no por ello valorar menos el trabajo que haces. Y menos si eso encima lo provoca una reprimida del tamaño de un Hobbit. Vales mucho, más que el peso en azafrán de tu negatividad para darte cuenta de que el mundo es un lugar mejor cuando "te me" cruzaste.


Tú, aunque tu índice de masa corporal esté por debajo de lo que tendría que estar, eres chachi. También te exiges mucho, sin el punto enfermizo de regalarle horas al estado cómo hace la amiga de arriba. Me alegra saber que soy importante igual que tu lo eres para mi. Ya no tanto porque desde que tienes coche pues pasas de la gente guapa del Vallés. (Sabes que si no te hago una pulla no me quedo tranquila). Contento estoy de que la cosa vaya mejor y que te hagamos sentir bien. Para eso estamos, al menos nosotras, ya hay quién se dedica a ponernos las cosas más difíciles.

Yo, yo no he venido aquí para hablar de mi.

Sólo quería que supierais lo que ya sabéis. Aunque me marche de los grupos de Whatsapp, os quiero. Tanto o más de lo que Britney ama un playback.

Muaks.

1 comentario:

Icies dijo...

Tú no eres un 10, eres un 200. Por eso, aunque el destino del verano no sea el que más me gustaría, me da igual porque sé que es contigo. Y podría acabar en Matalascañas, provincia de Huelva, y que el viaje se convirtiera en el mejor sólo por compartirlo con ese hombre que pensó que empolvarse era maquillarse. Te quiero más que que Max Martin a la estructura "Trozo-estribillo-trozo-estribillo-trozocambiado-estribillo con cambio de voces-estribillo con cambio de voces."