lunes, 6 de junio de 2016

Tempus fugit

Cierro los ojos e intento no pensar pero de nada sirve. Mi mente parece, por desgracia, una trabajadora de una fábrica de Inditex. 

Odio no saber desconectar. Pero más odio no poder hacerlo.


Espero que el yoga me ayude a conseguirlo. Si no al menos habré ganado en elasticidad y poder hacer la postura de la vela. Que ya es mucho.


Últimamente me he dado cuenta de que vivimos súper acelerados y aceleradas. El modelo de vida que llevamos es frenético y no nos permitimos tener un momento de "no hacer nada!. A veces ese tiempo "desaprovechado" es más que necesario para oxigenarnos. Pero no suele ocurrir.

Desde hace un tiempo, cuando decidí tirarme a la piscina e intentar dedicarme a lo mío, intento evitar ese estrés que llevaba, y después de varios meses, aun tengo un poco de deje. He estado durante unos 10 años con varios trabajos. Mi jornada laboral se resumía en entrar a trabajar a las 9 y salir a las 19:30. De lunes a viernes y los findes normalmente los he tenido libres, pero también me ha tocado currar si ha salido algo. En verano era época de casales de verano. Recuerdo un año en que hacía 3 a la vez. Jornada de 8 a 22:00 aproximadamente. Pero no me importaba porque me lo pasaba bien y tenía juventuT. Cuando entras en la espiral del estrés no eres consciente de nada más. Aprovechas cualquier hueco libre para llenarlo con algo útil.

Ahora intento vivir sin eso, pero sigo tiendo la cultura del no-desperdiciar-el-tiempo muy arraigada. Planifico el día desde que me levanto hasta que me acuesto. Aunque no siempre lo cumplo, pero la intención ya está ahí. Sí que es verdad que me acuesto cuando tengo sueño y me levanto cuando el cuerpo me lo pide. Sigo durmiendo una mierda, pero no uso despertador. Como cuando tengo hambre y hago lo que tengo que hacer cuando la llamada de la naturaleza me avisa. No pretendo que suene pedante, pero si que me gustaría que por un momento pensáramos cómo serían nuestras vidas sin horarios tan marcados, si viviéramos con ritmo caribeño (aunque fuera sólo la mitad) durante un tiempo.

Me gustaría poderlo conseguir y no tener que estar pensando que necesito llevar encima si, por poner un ejemplo, un día tengo que ir a pintar un mural, después al gimnasio, después a tomar algo seguido de un correfoc y por último salir de fiesta. Todo esta logística por tal de aprovechar el tiempo al máximo y no tener que pasar por casa. ¿Para qué? pues para no perder tiempo.

Todo el puto día, o la puta vida, pensando en que el tiempo se pierde. Y el tiempo ni se gana ni se pierde: pasa. Simplemente pasa. De nosotras y nosotros depende lo que hagamos con el y lo que lo disfrutemos. Quizás creamos que es mejor ir corriendo a los sitios para llegar antes a nuestro destino o aprovechar una espera para hacer la compra. Sea lo que sea, el cabrón cada vez pasa más rápido y yo cada vez tengo menos ganas de correr.

1 comentario:

manuel teixeira dijo...

Eso es,pasar la vida a correr par qué?Lo mejor lo dejamos pasar por unos miseros €uros que no quitan esas ganas de querer vivir con los nuestros,al final trabajar y matarse sirve para algo?..pienso que no.