jueves, 24 de febrero de 2011

Going Under

Hay temporadas en las que vivimos un sueño. Algo irreal que para nosotros es algo la mar de normal.

Y luego resulta que mientras estás soñando no te das cuenta de que algo está haciendo un esfuerzo increíble para que no caigas de ese sueño que tanto te guste. Pero por desgracia, acaba cediendo y tu terminas despertando de golpe en la auténtica realidad.


Todo esto podría ser una bonita metáfora, pero es en el sentido más literal posible:




Lo mismo era una señal...




(y SI, estoy tan gordo como para cargarme un somier)

3 comentarios:

Lleonard Pler dijo...

Ya sabes que yo creo mucho en las señales...

Hidroboy dijo...

Ni de coña se ha roto el somier por tu peso.
Será porque has "saltado" mucho en él.

Y por "saltado" me refiero a FORNICAR.

tidusin dijo...

Las señales no existen. La superstición no existe. La religión no existe.

Solo existimos nosotros y nuestras decisiones. Podemos ser débiles y condicionar toda nuestra existencia por la superstición o avanzar y decidir por nosotros mismos qué hacemos con nuestra vida.