sábado, 29 de diciembre de 2012

Ten


Me voy a poner mis calzoncillos de viajar en el tiempo y voy a retroceder 10 años en el tiempo. Casualmente coincide con el decimo aniversario de la creación del grupo “Girls Aloud” ¿casualidad? Totalmente.
Hace 10 años Cheryl, Nicola, Nadine, Kimberley y Sarah no me conocían, ni yo a ellas. En la actualidad yo si que soy quién son y han influido de forma bastante considerable en mi vida. Y yo en la de ellas aunque no lo sepan. Pero yo no he venido aquí a hablar de eso. Lo que quiero es hacer no es un breve repaso a estos últimos 10 años, sino a como estaba yo, o más bien dicho que me ocurría en aquel entonces.

El 2002 fue un año muy especial. Luego me di cuenta de que tampoco fue tanto, pero con 17 años todo lo vives de manera diferente, al menos ahora no lo viviría igual, ya te lo digo yo.

En ese año compartía asiento en bachillerato con Encarna. Ahora se llama Linsay pero eso es lo de menos, el caso es que gracias a ella me aficioné a la música negra. Gran fan del R&B, soul... ella me hizo descubrir que había un mundo detrás de las canciones de Sister Act, me dejó bien claro lo que NO era música negra (Y por eso me cree un cd llamado “música negra, mulata y latina-que-va-de-negra-cuando-no-lo-es”), me deleitó con su gran voz ( es una gran cantantA) y me dio el empujoncito que me faltaba para rendirme a los pies de otro de mis pilares de mi “negrerismo” DESTINY'S CHILD. Gracias Encarna por hacerme la negra encerrada en el cuerpo de un catalán que soy hoy en día.

Aquel año acababa 1º de bachillerato. Creo que el mejor curso de mi vida. Las anécdotas de aquel año son demasiadas para resumirlas pero me acuerdo con especial cariño las de “la regla de los 5 minutos” que se inventó mi primo Christian y el mítico “veniu aquí mamons!” de la profesora de català un día que nos intentamos fugar del instituto. La verdad es que con mi primo me lo pasé genial del coño. Y con el resto también, pero la familia es la familia. Allí estaba, como en la totalidad de mi vida académica, Taniec. Con ella también guardo muy buenos recuerdos y no tan buenos por mi carácter de mierda. Es de las personas más integras que conozco y tengo la gran suerte de poder llamarla amiga, así con todas las letras, fíjate tú! Y también Winnie con la que nos lo pasábamos muy bien y aprendí muchísimo de/con ella! Las tardes eran geniales haciendo de las nuestras e incluso haciendo cosas ilegales en la biblioteca. Erica estaba también por allí y nos montábamos cada historia que es para dedicarle 4 posts enteros.

Superado 1º, pasamos a 2º. Mi primo se quedó por el camino, así que no fue lo mismo, pero también fue muy bien. Ese año empezamos con el treball de recerca. El tema del mi trabajo era sobre Los Simpsons y como estos reflejaban la sociedad americana. Mis compañeras fueron E.Lo! Y Apa. Disfruté como un enano haciendo el trabajo, jugando a los dardos en vez de buscar información en internet y descubriendo lo que era un “prefaci”.

Aquel año también algo me marcó como pocas cosas me han marcado en la vida: El grup de joves. Lo he comentado más veces, lo que aprendí allí ha hecho posible que hoy sea como soy, pa' lo bueno y pa' lo malo no tanto. Con María, Saül y el resto de la gente que fue viniendo, marchando y volviendo a venir. Y justo antes de eso, aquel verano fue mi primer verano como monitor en un casal d'estiu. Algo que también hizo poner su granito de arena en algo en lo que se convertiría en una montaña a día de hoy. Nunca podré estar lo suficientemente agradecido a Sergio y Rachel por haberme hecho de monitores que después evolucionarían a amigos.

Ese mismo otoño un grupo también me tocaría la fibra sensible: t.A.T.u.


Por primera vez las letras de un grupo pop me parecían buenas y me gustaban. Hablaban del amor desde un punto de vista distinto y no tan ñoño. El video de ALL THE THINGS SHE SAID me impactó. Que no es para tanto, pero yo era muy pava. Gracias a ellas re-descubrí el fenómeno fan y mejoré mi ruso de 0 a 0,5

Ahora viene lo más importante de ese año. Importante a la vez que un poco doloroso de recordar, porque como ya he dicho: yo era muy pava.

Aquel año viví en mis carnes prietas y morenas lo que se llama amor. Y lo viví como si de un romántico lo hiciera: de forma dramática.
Con una homosexualidad asumida pero no hecha pública jamás me había enamorado y mucho menos había tocado varón. Pues bien, mi muy mejor amigo Saül tenía un compañero de clase, un compañero por el que sentí cosas tan pastelosas que podría dedicarle la discografía entera de baladas de Mariah. Pero el amor no vino sólo, vino acompañado de banda sonora: This is me...then de J.Lo. Si hay algo horrible en el final de la adolescencia es enamorarte por primera vez, que encima sea un amor platónico, que sea en navidades y que un disco de Jennifer López te persiga de por vida recordándote a ello. Yo cuando hago las cosas lo hago bien.


Viví aquello de la forma más intensa que se pueda vivir, doy fe.
Lo consideré lo mejor que me pasó hasta la fecha y por más que me joda admitirlo 10 años después, sigue siendo así. Lo que yo sentía cada vez que me llegaba un sms suyo, que viniera a mi casa... eso no lo puedo describir con palabras, como mucho podría componer una canción con la ayuda de un piano, un piano que no se tocar.

Pero bien, como buena Bridget Jones que empecé a ser, ese sentimiento no era correspondido ni por asomo. Es más, ahora es cuando viene lo divertido: El salía con mi vecina de arriba. ¿te imaginas como sería que a quien quieres te venga un día y te diga que ha empezado a salir con tu vecina? Pues la sensación es como cuando Bart se enamora de la canguro y el ve como ella le arranca el corazón y lo tira a la papelera, pero multiplicado por 200. Lo mejor era el sentimiento agridulce de saber que cada día que lo veías, sabías que lo hacías porque antes había pasado a verla a ella. Todo muy castigo divino sin haber hecho nada. El final de la historia no lo voy a contar porque eso no pasó en el 2002, pero vamos... Así que ya sabéis porque soy tan reacio a las cosas relacionadas con los sentimientos y lo karma-killer que soy. En realidad soy una víctima del amor. Lo bueno es saber como una experiencia “traumática” te deja marcado por lo menos 10 años (y vamos sumando) y como encaminas tu vida en base a eso. Si es cierto lo que dicen que lo mejor que te puede pasar es “amar y ser amado” yo puedo decir que lo peor que te puede pasar es “amar y sentirte invisible”. Sensaciones muy buenas, sensaciones aun peores que han hecho que tenga una visión distorsionada de lo que sea, posiblemente, el amor. En este caso sólo puedo dar las gracias a Saül por haber hecho posible, de manera indirecta e involuntaria, que viviera algo de la forma más intensa que jamás haya vivido.


Y con este drama del final de la adolescencia le pongo fin al viaje en el tiempo. Creo que podría haber hecho otro en plan: todo lo que ha pasado en 10 años. Lo dejo para otra ocasión o sino lo meto en el cajón de cosas que me habría gustado hacer que no he hecho.

Dentro de 10 años, otro más!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Eres mi ídolo! Desde el fondo de mi corazon! Frutona